Esos dulces quince años donde creías en el amor para siempre, creías que en la vida solo ocurrirían cosas buenas, pensabas que las peleas, las manos y los gritos existían en otra dimensión. Que no te dolería escuchar ciertas canciones de música y que el algodón de azúcar no engordaría. y claro, ahora te das cuenta que si sabes todas esa verdades, significa que algo has cambiado, bueno, mas bien que la vida te ha arrastrado consigo a que te des cuenta de que por mas que te prometas que algo no ocurrirá, ocurrirá y será peor. Que todo tipo de dulces y chucherías te engordaran, que toda esa ropa que soñabas tener, esos vestidos de channel, si los ves, será en las revistas. Que aquellos amigos a los que prometías amistad eterna no se acuerdan ya ni de tu cumpleaños, ni tu el de ellos. Y eso del amor, ese estúpido y horrible amor de película, no existe, porque te acabas enamorando de la persona equivocada, y dejas que haga contigo lo que quiera, y sabes que sigues teniendo esa mentalidad de 15 años porque continuas con la esperanza de que esa relación tan turbia acabe en buen puerto, que un día sin querer se le escape un te quiero o que acabe dandose cuenta de que no necesita a nadie mas que a ti. Sigues con la misma mentalidad, porque añoras hacerte mil fotos tontas y no darte vergüenza a que los demás las vean, a eso de salir a la calle un rato y jugar, a reirnos de la gente que pasa por delante y sobretodo añoras a pasar las horas imaginandote un futuro en el que crees fielmente que ocurrirá, aunque después, cuando la vida te obliga a crecer sabes que existe una sola posibilidad entre mil a que ocurra lo que soñabas, y como sigues teniendo esa mentalidad, te aferras a esa posibilidad.
J.

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