M
e miras con esos ojitos, empañados en lagrimas, con la nariz roja, porque siempre que lloras, se te pone de ese color. Sabías que te habías confundido, sabías que te habías vuelto a equivocar, sabías que te habíamos avisado, que te habiamos dicho que te acabarias haciendo daño. Y tú, siempre tan cabezota, decidistes confiar en esa persona, decidistes darle una segunda oportunidad.
Ahora, vienes hacia mi, buscando mis brazos, para que te rodeen. Me pides con esa mirada que no te diga "ya te lo dije" solo necesitas que este ahí, para hacerte sentir refugiada, acariciarte el pelo y dejar que te acurruques conmigo en la cama, contarte historias de cuando eras pequeñas y perseguías los pájaros intentando volar, por que tú, tú siempre quisistes llegar alto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario