Despues llegan los jueves, y tomo varias cortas calada de mi cigarrillo favorito. Pero tan solo es un cigarro por semana, uno cada jueves. Un mundo en el cuarto de hora en el que lentamente se consume. una cuenta atras que a cada segundo se me hace mas dificil y aumenta mis ganas de parar el tiempo. Cuando toca la ultima calada, la despedida,( la de mañana sera para mas de una semana). Lo mantengo firme entre mis labios y absorvo, dejo el humo entrar por mi boca y lo saboreo como si se tratara de un manjar, cierro los ojos y lo suelto creando circulos en el cielo, de mas grande a mas pequeño. Pienso: "mierda, mierda, mierda, quiero mas" pero ya no hay, hasta quien sabe cuando.
Estampo lo poco que queda de cigarro contra la pared,como un asqueroso insecto que corriera hacia mi y lo aplastara con el pie, odiandolo por existir y por haber creado en mi el vicio que le tengo. Giro la esquina del edificio con su fuerte sabor en mi boca y entro en el portal mientras mi lengua busca con ansiedad algun resto mas de aquel respiro semanal, pero a medidas que voy subiendo las escaleras, él va desapareciendo de mi, desvinculandose de mi, alejandonos y maldigo esa sensación.
Realmente echare de menos los jueves en compañia.
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