Nos miramos, sus ojos azules no apartaban la mirada de mi pelo. su sonrisa se torcio durante unos segundo, en los que deseo ser yo, en los que daria lo que fuera por escapar de esas cuatro paredes. Quince años tenia, lucía, mi pequeña lucía que seguía jugando con las barbies, en una habitacion que no podia decorar, en la que no podía guardar sus experiencias, porque no habia vivido ninguna. Nunca habia salido de esa planta. de la cuarta planta de oncología del hospital materno de malaga . Pero se sentia orgullosa de si misma, de vivir, de estar con sus padres, de cuidar de sus compañeros mas pequeños.
Y a pesar de todo ella era feliz. cada vez que llegaba a su cuarto me pedía que me sentara en su cama y que le dejara mi pelo para hacerme trenzas, para que cuando ella tuviera pelo poder hacerlo consigo misma. Me pedia que le contara mi vida entera y tal vez con ella fue con la unica persona que me e sincere realmente. Un día a las una y media, cuando me tenia que ir, me cogio de lso hombros y me abrazo y me susurro: no te preocupes, todo saldrá bien . la miré y me puse a llorar. No sé que me paso en ese momento. Pero la veia a ella, tan mal, tan enferma y yo preocupada por porblemas estupidos, por mal de amores, por una mala relacion familiar, malos estudios y pocos buenos abitos.
El siguiente martes, fui a su habitación, recuerdo como entre y vi la cama vacia, no quedaba nada en el cuarto, solo un jarron con unas flores marchitas, se me encharcaron los ojos de lagrimas. Quise preguntar que habia pasado con lucía, pero no podía, se me estaba prohibido plantearme tales preguntas. Nadie podia saber que me habia implicado tanto con una paciente.
Desde aquel dia, cambie.
¿Por qué? Por ella.
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