Tirada en el suelo del cuarto de baño, rodeada de botes de champú, desodorantes, clinex... buscaba la pintura de uñas que habia guardado hacia tiempo en el fondo del armario. No tenia otra cosa que hacer, eso era lo mas normal de ese fin de semana, buscar un esmalte de uñas. todo lo demas habia sido demasiado fuera de lo comun, como si se hubise convertido mi vida en una pelicula y necesitara las 24h del dia accion. Yo me habia tomado un descanso para meterme un chute de actuaciones cotidianas y simples. Y sin que nadie me avisara, ocurrio la ultima escena, por fin llego el desenlace y me pillo sentada en el suelo del cuarto de baño.
él entro por la puerta, con su rostro serio y mirandome a los ojos. La barba de varios dias no le hacia justicia y las noches sin dormir de este fin de semana se mostraban en sus ojeras. sus pelos alocados con un exceso numero de canas y sus arrugas que demostraban ya su avanzada edad. hubo un momento de tensión, de no saber como actuar ni qué hacer. tan solo nos miramos e intente cortar el hielo sonriendo.
-Dame un beso.- me dijo. y supe nada mas decirlo que esa era su manera de hacer las paces y aclararnos. y yo sin ganas de perder el tiempo me avalance sobre mi padre y le bese en la mejilla. deseando olvidar esos horribles tres dias en los que ninguno de los dos pudimos dormir.
Siempre hemos sido los dos igual de orgullosos y cabezotas. Por eso nos entedemos tan bien y por eso cuando nos peleamos acabamos tan mal.
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